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Escuela Internacional Monica Toscano Prevention In Act®

Desde nuestros inicios en el área clínica, donde nos ocupábamos puntualmente de las expresiones de violencia en el área familiar, es a partir del año 2000, que expandimos nuestro trabajo de investigación y de prevención al área de sociabilización que tienen los niños, los púberes y los adolescentes, como son las escuelas. Desde nuestro trabajo de campo en las escuelas, hemos observado que en ese área de sociabilización, muchos chicos padecen de un flagelo muy difícil como es el de la violencia escolar, siendo una de sus expresiones más riesgosas, el tan mentado acoso escolar.

Es así como desde nuestro trabajo de investigación advertimos la necesidad de la formulación de un nuevo paradigma para dar respuesta a las situaciones riesgosas que viven los chicos desde edades cada vez más tempranas.

Para poder brindar herramientas de prevención a dichas expresiones de violencia, Monica Toscano ha creado el MÉTODO MONICA TOSCANO PREVENTION IN ACT®.

El método está estructurado a partir de tres columnas fundamentales: la Escuela, los Alumnos y las Familias.

Debido a que la aplicación del método MONICA TOSCANO PREVENTION IN ACT® implica una formación previa teórico-práctica muy cuidada y rigurosa, tanto para instituciones como para docentes, quienes deseen aplicarlo precisan cursar los niveles de la Escuela Internacional MONICA TOSCANO PREVENTION IN ACT® , y actuar bajo la supervisión de la misma, ya que no podemos olvidar la responsabilidad que significa trabajar con niños, púberes y adolescentes.

La flexibilidad de cambio que hemos observado en los niños, los púberes y los adolescentes, cuando atraviesan la experiencia del método, nos hace pensar en un futuro donde se consolide un sistema educativo que contemple el interés personal de cada uno, para poder identificar y desarrollar lo más preciado del ser humano, su capacidad creativa, y así salir fortalecidos, ante la constante violencia que padecen y a veces ejercen los jóvenes, en el difícil mundo que los rodea.



¿Por qué la prevención en acto?

« Cuando, desde nuestros consultorios, buscábamos ayudar a los chicos a salir de esa caverna que son las adicciones, que los deja sumidos en la violencia sobre sí mismos, y sabiendo que son muy jóvenes los que padecen este flagelo, nos preguntamos ¿qué hacemos? ¿por qué tiene que ser así? Algo tiene que cambiar para dejar de ser testigos activos de lo que no hacemos. Y fue así como nos acercamos a los colegios, a los padres y a todos aquellos que podrían ayudarnos a no llegar tarde la mayoría de las veces. Y, en ese punto, descubrimos que lo más importante, lo fundamental, era escuchar las voces de nuestros jóvenes. Escuchando las voces de los chicos, pudimos lograr un espacio de prevención.


Decimos que prevenir es hacer un lugar para pensar, como los mismos chicos dicen, «antes de que algo pase», antes de que los hechos sucedan. Pero, a través de todo nuestro trabajo de investigación, descubrimos que, si bien es muy importante hacer un espacio para pensar, lo es aún más saber qué hacer con aquello que pensamos. Es nuestro objetivo ampliar el concepto de prevención, desde la prevención teórica a lo que denominamos y conceptualizamos como Prevención en acto. Cuando nos acercábamos a los colegios, una de las cosas más fuertes que nos sucedía era que los directores y profesores nos pedían que habláramos con los chicos fundamentalmente de lo que eran las adicciones. ¿Cuál fue nuestra primera observación en este trabajo de investigación? Que los chicos no querían hablar de adicciones sino de lo que realmente les preocupaba. La primera cuestión, el primer desafío importante fue abrir un espacio de escucha para poder saber cuáles eran esas preocupaciones.

Descubrimos rápidamente que estas no tenían que ver ni con el alcohol ni con la droga. Lo que a ellos les preocupaba era el día a día, era aquello que vivían con sus compañeros, con sus pares, todas esas situaciones angustiantes que pasaban en ese momento tan difícil como es la pubertad y la adolescencia, con sus cambios físicos, con sus cambios de humor, con sus angustias. Son esas situaciones primordiales que, de no haber sido entendidas, podrían derivar, como ellos mismos dicen, en lo que después es el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas. Un chico entre nueve y dieciocho años cambia diariamente, desde su conformación física hasta su conformación psíquica, y también cambia su relación con sus afectos primordiales, como padres, hermanos, docentes o amigos. Todas estas situaciones eran de las que más querían hablar, ya que eran las que más les preocupaban.

Los chicos saben sobre el peligro de las drogas. Saben sobre la unión que hay entre droga y autodestrucción, saben sobre la unión entre la droga y la muerte. Todo eso lo saben. Pero, ¿cómo ayudarlos a salir del campo del saber únicamente, para pasar al hacer con aquello que se sabe pero no se entiende? Es necesaria la ruptura con la concepción de que solamente con el conocimiento les alcanza, para poder llegar así al entendimiento, y a la comprensión de todas aquellas angustias, miedos y dolor por los que pasan los chicos en una edad tan difícil como es la adolescencia.

A través de nuestro trabajo de investigación, hemos podido observar que dichas situaciones conflictivas se expresan desde el punto de vista tanto individual como grupal, siendo el escenario de la influencia del grupo de amigos su primer y fundamental medio de inserción social. Sabemos que la comunicación de un púber o un adolescente con un adulto es casi una tarea imposible; imposibilidad que proviene, sobre todo, del hecho de que los adultos nos acercamos a los adolescentes, la mayoría de las veces, desde un saber preestablecido. Chicos de doce y trece años nos dicen en los talleres: «No queremos hablar con los adultos», «no queremos porque, si no, terminamos fichados ».

Entonces, comenzamos a pensar cómo abrir un espacio para que los chicos sean escuchados llegando, a través de la aplicación del método, a pronunciar aquellas situaciones conflictivas, creencias, puntos de dolor y sufrimiento individuales y grupales que viven diariamente en el colegio y que, de no ser modificados, pueden llevar luego a situaciones de violencia tanto activa como pasiva. 1 Definimos Prevención en acto como la modificación de la situación conflictiva en acto, siendo el acto la posibilidad de pronunciar lo que grupalmente no ha sido pronunciado hasta entonces. Por ejemplo, cuando un grupo excluye a un chico o le pone apodos, todos saben que se trata de situaciones de violencia, que se expresan cada vez más frecuentemente por vertientes de crueldad no limitada. Pero ¿cuáles son las causas para que dichas situaciones se sigan sosteniendo?, ¿cuáles son los motivos por los que, aun sabiendo de la violencia que se ejerce sobre ese chico, el grupo hace que no se modifiquen? Debemos llegar a desvelar aquellas situaciones fijadas, que la mayoría de las veces pueden devenir situaciones de alto riesgo, aquello que ya saben desde un saber tácito, pero que aún no ha sido pronunciado. Cuando en nuestros comienzos, en nuestro trabajo de investigación, realizábamos talleres con adolescentes de quince y dieciséis años, nos encontrábamos con un elemento que no habíamos considerado hasta ese momento: generalmente los chicos se encontraban, en la mayoría de los casos, escépticos a cualquier intervención preventiva. Ya algo había sucedido, ya algo les había sucedido. Eso hizo necesario abrir nuestra franja de edad en la investigación y en la prevención, por lo que hoy llegamos a trabajar con niños desde los siete años, comprobando que todo lo que podemos hacer desde edades más tempranas minimiza el conflicto entrada la adolescencia. (...)

No es fácil la tarea de ayudar a quienes tanto padecen esta violencia inexorable que es la violencia entre iguales, la violencia que padecen nuestros chicos en el colegio diariamente y la violencia que pueden llegar a ejercer sobre sí mismos en el tema de la elevada tendencia al consumo de alcohol y drogas. Sostenemos que la primera voz de la red de Prevention in Act son los chicos, y es nuestra intención, a partir de la transmisión de dichos parámetros articulados desde nuestro trabajo de investigación, seguir creando redes de prevención para que podamos pensar y trabajar en conjunto como sociedad.

«Para nuestro trabajo de prevención, definimos dos conceptos de violencia: violencia activa y violencia pasiva. La violencia activa equivale a violentar el recinto, el cuerpo, la casa, la morada del otro, y su máxima expresión es la criminalidad. Podemos definir diferentes situaciones de violencia activa, como el golpe, la burla o el maltrato verbal. [...] La violencia pasiva recae sobre sí mismo, sobre el propio cuerpo. Las expresiones más fuertes de este tipo son el suicidio y las adicciones. Monica Toscano, «Adolescencia. Actuar antes de que los hechos sucedan». 2.ª edición, Barcelona, Maximum Prevention, S.L., 2012 (Capítulo I – Qué es la prevención).

TOSCANO, Monica. De la infancia a la adolescencia. Parámetros teórico-prácticos II del método MONICA TOSCANO PREVENTION IN ACT®. Barcelona, Maximum Prevention S.L., 2011.